A escasos 30 kilómetros de la capital malagueña, Mijas es uno de esos pueblos blancos que sabe conservar su esencia a pesar del paso de los años y de la enorme cantidad de turistas que cada día inunda sus calles atraídos por sus encantos. El mestizaje de pueblo serrano y costero hace de esta localidad un sitio único y encantador; estrechas calles empinadas, macetas con flores coloridas que decoran las blancas paredes de los edificios,  impresionantes vitas que ofrece del mar…

El trazado árabe que conserva en sus calles se extiende a lo largo de la ladera de la sierra ofreciendo una de las imágenes más conocidas del pueblo. Para recorrerlo, nada como usar el sistema de transporte más clásico: los burro-taxis, que se han convertido en todo un icono de la localidad. Desde los años 60, continúan llevando a turistas por sus callejuelas de la misma manera que durante muchos años cargaron con diferentes mercancías.

Mijas regala también lugares históricos que conocer: visita su minúscula plaza de toros con su forma completamente irregular, la antigua muralla árabe o sus dos ermitas del siglo XVII. Para terminar, acércate hasta el Santuario de la Virgen de la Peña, patrona de Mijas.

Para completar la experiencia, vete hasta La Cala, ya en la costa, para disfrutar de los 12 kilómetros de playas que se extienden a uno y otro lado.