Desde los imponentes Pirineos nevados hasta las tranquilas playas del litoral, la Costa Brava nos brinda un abanico de posibilidades en un mismo día. Hoy vamos a conocer algunas de estas opciones.

Esta sublime región del norte de Cataluña cuenta con 200 km de litoral desde la localidad de Blanes hasta la frontera francesa. Esta parte de la costa catalana se caracteriza por ser rocosa y albergar pequeñas calas esculpidas en ella, bañadas por aguas cristalinas llenas de vida y color. La mejor manera de disfrutarlas es dejándonos guiar por los caminos de Ronda, senderos que van resiguiendo la costa entre vegetación frondosa con aromas inconfundibles de la flora mediterránea que unen escondidas playas y poblaciones marineras, cuyas casas y embarcaciones amarradas en la arena son un reflejo de lo que antaño fue un modo de vida para la mayoría de la población empordanesa costera.

Esta tierra de contrastes nos permite pasar de la relajada costa a las escarpadas montañas y es que a escasos kilómetros del mar se encuentra el Pirineo de Girona. Gracias a sus 2.000 metros de altitud, durante el invierno se convierten en un escenario perfecto para practicar deportes de nieve. Entre sus 5 pistas de esquí se encuentra La Vall de Núria, una estación de esquí alpino que solo se puede acceder mediante un tren cremallera, haciendo que esta región se haya mantenido casi intacta a lo largo de los años. En verano son perfectas para practicar otros deportes como alpinismo, BTT o hípica.

En el camino entre el mar y la montaña, encontramos espacios de incalculable valor paisajístico como el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, un espacio protegido que alberga poblaciones medievales como Besalú o el imponente acantilado donde se asienta vertiginosamente la villa de Castellfollit de la Roca.

Como hemos podido ver, la Costa Brava es un destino de pura diversidad paisajística. Ahora te toca a ti descubrir si eras más de montaña o de costa. ¡Y recuerda que lo puedes hacer en un mismo día!