A pesar de que el clima de la costa española es menos frío que en el resto de Europa, cuando el verano se acaba la playa pasa a un segundo plano y es el momento perfecto para descubrir Benidorm y su encanto sin tanto ajetreo. 

Una fiesta muy tradicional de Benidorm es la Fiesta de Moros y Cristianos, una de las tradiciones más arraigadas en la cultura española. En esta fiesta los participantes se dividen en dos bandos, moros y cristianos, vestidos como en la época medieval de cada cultura y realizan distintas comparsas, desfiles y procesiones. 

En otoño Benidorm también celebra sus fiestas mayores patronales, las fiestas más populares del año en la ciudad. El origen de estas fiestas se remonta al año 1740, cuando durante una gran tormenta provocó que un barco se encallara en sus costas. Este barco fue quemado y tras ello unos chicos encontraron entre los restos la imagen de la Virgen, que después llevaron a la iglesia dónde se construyó una capilla. Este hecho se escenifica cada año en la Playa de Poniente durante las fiestas mayores. 

Y no os preocupéis: aunque se haya acabado el verano, Benidorm sigue ofreciendo miles de planes para todos los gustos y edades: buceo y snorkel, ciclismo y senderismo, planes gastronómicos, parques temáticos, shopping… ¡No os vais a aburrir!